Misioneras de la Inmaculada concepción

¿QUIENES SOMOS?

El Carisma dado por Dios a Alfonsa Cavín y a sus sucesoras, nos ha hecho una “familia”, que ha ido creciendo como el pequeño grano de mostaza del Evangelio. En esta dilatada historia de 161 años ha vivido en escucha atenta a las llamadas del Espíritu que se nos muestra en las múltiples necesidades de nuestros hermanos/as y que nos impulsan a los diferentes compromisos de misión según los lugares y épocas.

ESPIRITUALIDAD

Identificarnos con Cristo enviado por el Padre y ungido por el Espíritu para anunciar la Buena Noticia a los pobres

Misión
Nuestro modo peculiar de evangelización es la acción transformadora del mundo mediante la educación y la asistencia para la promoción integral del hombre y la mujer.

NUESTRO ESTILO DE VIDA

El estilo de familia que nos caracteriza nos viene del DON recibido. Vivimos el Seguimiento a Jesús Misionero de manera   sencilla, cercana y desde la opción por la  vida  amenazada.

Nuestra consagración religiosa está configurada por el carisma misionero propio del Instituto y ella, a su vez, informa de espíritu evangélico nuestros compromisos y nuestra acción apostólica.

MARÍA INMACULADA

Es para nosotras modelo de Comunión. Recreadora del proyecto de persona nueva que  Dios tiene para la  humanidad. Dios tiene para la  humanidad.

María es nuestro modelo en el seguimiento de Jesús  Misionero y de su encarnación   entre los pobres. Su presencia alienta nuestra vida y nos Impulsa a estar prontas y disponibles para la misión.

Esta tarea misionera la desarrollamos con las actitudes que se desprenden del texto fundacional (Lc 9, 1-6):
Absoluta CONFIANZA en Dios, 
CARIDAD apostólica,
DISPONIBILIDAD,
FORTALEZA, (Luz Marina)
prontitud para el SERVICIO, (Lucía Peñacoba)
capacidad de ADAPTACIÓN, (Teresa Lafraya)
la SENCILLEZ y la ACOGIDA nos caracterizan y facilitan la adaptación.

Un hecho histórico que ha marcado muy especialmente nuestras respuestas de misión y la conciencia de “ser misioneras” ha sido el asumir el destino de Guinea Ecuatorial en un momento –1884- en que el campo de acción de la mujer y más aún si es religiosa, es muy limitado.

El entonces general de los Claretianos, P. Xifré, solicita la colaboración de las Religiosas para que la obra de evangelización que han emprendido en Guinea, pueda arraigar con cierta consistencia; para ello ve imprescindible la educación y promoción de la mujer en todos los aspectos. Llama a la puerta de varios conventos solicitando ayuda, pero ningún Instituto femenino puede asumir esta responsabilidad. Valentina Vigo, Superiora General de las Concepcionistas en ese momento, hace una tímida propuesta a las Hermanas y sucede lo inexplicable: todas, incuso las ancianas se ofrecen para ir a esas misiones. El “sí” generoso y fecundo de las cinco Hermanas Concepcionistas que asumen este riesgo las convierte en las primeras misioneras españolas en pisar suelo africano.

M. Valentina dice: “Dios nos señala el camino que conduce a Fernando Poo, para recorrerlo con la intrepidez que reclama el sacrificio de primer orden de romper el círculo de nuestras ordinarias operaciones y volar con decisión a lejanos países. (M. Valentina Vigo, Sup. General 1884). El día  31 de octubre de 1884   cinco hermanas se embarcan en el puerto de Cádiz, España,  rumbo a Fernando Poo para “sembrarse en el surco y hacer nacer la vida”.

INFORMACIÓN EN:

http://www.misionerasinmaculadaconcepcion.com

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